ACIDOS GRASOS OMEGA 3 Y ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES
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ACIDOS GRASOS OMEGA 3 Y ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES
ACIDOS GRASOS OMEGA 3 Y ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES
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Dr. Alejandro Uval
La enfermedad cardiovascular, el cáncer y la diabetes, incrementan su incidencia año a año en la población sin que las medidas preventivas difundidas por los organismos internacionales de salud, tengan el efecto esperado. Las nuevas enfermedades que han hecho aparición en este último siglo, en su mayoría autoinmunes y el incremento sostenido de las enfermedades crónicas no transmisibles, nos lleva a afirmar, que en materia de prevención no se está haciendo lo correcto. Las medidas de salud aplicadas en estas enfermedades crónicas se limitan a un tratamiento casi sintomático, con el fin de disminuir el riesgo de muerte y provocar un alivio, mientras el paciente continúa sobrellevando su problemática de por vida y dependiendo de demasiada medicación para continuar viviendo.

¿COMO HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN?

Toda persona nace con una dotación biológica necesaria para mantener su salud durante la vida, pero las diferentes condiciones medioambientales a las que se encuentra sometido, le harán variar su condición de saludable para padecer diferentes enfermedades a lo largo de su vida. Las condiciones medioambientales decidirán las posibilidades de enfermar y una de las condiciones que influye poderosamente es la alimentación, en cantidad y en calidad. La situación actual en materia de alimentación no es la misma que la situación de hace 1000 años atrás y los padecimientos tampoco son los mismos. Hace 1000 años la causa más común de fallecimiento eran las infecciones, actualmente la principal causa de muerte son enfermedades crónicas no infecciosas como la enfermedad cardiovascular, el cáncer y la diabetes. En cuanto a los cambios en el medioambiente son múltiples y es difícil determinar qué cambio específicamente es el causante de estos padecimientos. Indudablemente son muchos factores ambientales los que conducen a este tipo de enfermedades, teniendo como los más importantes la mala alimentación el sedentarismo y los malos hábitos como fumar y el consumo de alcohol, con lo cual las campañas de prevención se orientan a combatir dichos desórdenes. La mala alimentación sin duda es el aspecto más importante aunque nunca está claro que es lo malo de la alimentación, ni porque no se toman las debidas medidas al respecto.

VAMOS AL "GRANO" EL PROBLEMA ES LA ALIMENTACION!

La alimentación es el factor que más ha cambiado en los últimos dos siglos, nuestra comida actual nada tiene que ver con la comida de hace 1000 años. Si bien hay alimentos universales que ha sobrevivido a lo largo del tiempo y que siempre fueron el mayor aporte nutricional que recibió el hombre en la historia, como el pan, las verduras y las frutas, consumimos muchos otros que ni siquiera existen en un modo natural, son alimentos que solo pueden ser obtenidos por procesos industriales. De los nutrientes que proporcionan energía, antiguamente la fuente más importante eran las grasas, hoy en cambio, son los hidratos de carbono. Los elementos plásticos que forman el cuerpo lo proporcionan las proteínas, antiguamente se obtenían de la carne de los animales de caza, hoy se obtiene a partir de la soja que alimenta los animales de consumo, como el cerdo y las aves, para formar su carne, de la cual luego nos alimentamos. El consumo de grasa antiguamente era siempre de grasa animal y hoy proviene en su mayoría de la industria aceitera de la soja, maíz y girasol en gran parte geneticamente modificados. Esta transformación que ha recibido la alimentación ha sido beneficiosa en muchos sentidos, solo que algunos aspectos nutricionales muy importantes no han sido tenidos en cuenta y esos son los que están impactando en la salud humana.

LA AGRICULTURA EXTENSIVA Y LA AGRO-INDUSTRIA IMPACTAN EN LA SALUD.

El incremento en la agricultura y posteriormente la aparición de la agroindustria que comienza después de la segunda guerra mundial con el desarrollo de maquinaria agrícola, fertilizantes químicos, fitosanitarios y desarrollo de híbridos de alta producción, así como el desarrollo de variedades transgénicas cambian profundamente la alimentación. Se inicia en Estados Unidos y tuvo como protagonista el cultivo de maíz, los altos excedentes en la producción de este grano, fue generando un cambio en la cría de los animales domésticos o de consumo y en su alimentación. De una alimentación natural, donde el animal elije su alimento, a animales confinados y alimentados con un pienso fuertemente energético (hidratos de carbono y grasas de origen vegetal). Este sistema de cría conduce a una producción de carne muy rápida con lo cual mejora sustancialmente la productividad y disminuye los costos de producción, lo cual permitió el acceso de este alimento proteico a la mayor parte de la población. En la alimentación animal intensiva, el grano fue usado como nutriente energético y los animales domésticos pasaron a ser confinados en grandes establos, con espacios por animal muy reducidos, a los efectos de usar el máximo de energía disponible por el animal para la producción de carnes, huevos y leche. De más está decir que este modelo se universalizó en poco tiempo y motivó una mejora notable en los volúmenes de recursos nutricionales del mundo entero y un desarrollo poblacional impensable un siglo antes. Pero no todo ha sido bueno, este cambio nutricional en los animales de consumo generó un desbalance nutricional cualitativo que en principio no fue tenido en cuenta y aún no ha sido corregido: Los animales alimentados solo con granos y concentrados proteicos de origen vegetal, presentan un desbalance en ácidos grasos esenciales omega 6/omega 3, desbalance que afecta también la relación de estos ácidos grasos en el organismo del que los consume frecuentemente. Dos son los ácidos grasos esenciales (AGE o PUFAs): linoleico y linolénico. Estos son sintetizados por los vegetales y en el organismo de los animales son transformados en ácidos grasos de cadena larga: el linoleico en araquidónico (omega 6) y el linolénico en eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), (omega 3).

Hasta hace pocos años no se tenía en cuenta el balance entre estos ácidos grasos (AG), simplemente se sabía que deberían estar presentes en el alimento. Hoy los veterinarios sabemos que para los animales y el hombre, los AG esenciales son dos y que cada uno pertenece a una familia diferente llamada omega 6 (AG linoleico) y omega 3 (AG alfa-linolénico). Si evaluamos el contenido corporal de los animales silvestres, sin importar la especie, o también los domésticos que se crían sueltos y se alimentan por su cuenta, vamos a encontrar que tienen cantidades muy similares de éstas dos familias. Antiguamente las personas que se alimentaban de estos animales adquirían esa relación igualitaria en omega 6 y omega 3. Debido a que estos AG son esenciales, el organismo no puede cambiar esta relación que viene en los alimentos, por lo cual sus grasas y tejidos adquieren la proporción que se encuentra en el alimento. Los omega 6 o AG linoleico, es sintetizado por los vegetales a nivel de las semillas o granos, mientras que el omega 3 o AG alfa linolénico, se sintetiza a nivel de los cloroplastos de las hojas verdes. La ecuación consumo de hoja verde y semillas por parte del animal, genera la relación de ácidos grasos omega 6 / omega 3 en los tejidos de los animales. El animal posee una tendencia de tipo instintiva para mantener esta relación nutricional en equilibrio, teniendo leves diferencias de tipo estacional por la abundancia de uno u otro nutriente.


EL CAMBIO NUTRICIONAL DE LOS ANIMALES DE CONSUMO

Lamentablemente para la salud de las generaciones siguientes a este nuevo modelo de cría de animales de consumo, significó un gran deterioro en la salud y provocó la aparición de enfermedades crónicas insospechadas en esa época y a modo de ejemplo la diabetes de tipo II cuando apareció fue llamada la diabetes del adulto, para diferenciarla de la diabetes de tipo I o juvenil que era la conocida. Hoy la diabetes II del adulto se ha incrementado tanto que afecta también a los niños y adolecentes. El uso de piensos concentrados a base de semillas y aceites de semillas (donde se encuentran en mayor concentración del omega 6) y la ausencia de consumo de hojas verdes (donde se encuentra el omega 3,) por parte de estos animales, provoca un exceso de omega 6 y una carencia de omega 3 en sus grasas (triglicéridos) y tejidos del animal (fosfolípidos de membranas celulares) y de la misma manera en las personas que se alimentan de estos productos obtenidos de estos animales. A partir de estos ácidos grasos y siguiendo las familias omega 6 y omega 3, el organismo de los animales y del hombre transforma estos ácidos grasos en grasas más complejas que tienen una muy importante función en la respuesta inmunitaria del organismo. A partir del ácido graso esencial linoleico vegetal, en el animal y el hombre, se forma el ácido graso poli-insaturado Araquidónico (AA) omega 6, mientras que a partir del ácido graso esencial alfa linolénico vegetal, se forman los ácidos grasos poli-insaturados EPA y DHA omega 3.

FUNCIONES EN EL METABOLISMO DE LOS ACIDOS GRASOS AA, EPA y DHA.

El ácido graso Araquidónico (AA) es el desencadenante de la respuesta inflamatoria en el organismo de los animales y en el hombre. Es el punto de partida de cualquier respuesta inmunitaria frente a una agresión (ruptura celular), provocada por cualquier agente ya sea físico, químico, bacteriológico o viral. La célula destruida libera los ácidos grasos AA, EPA y DHA de las membranas celulares destruidas. El AA se transforma rápidamente en especie de hormonas locales (eicosanoides) que aumentan la vascularización, el edema, el dolor, la coagulación de la sangre y la migración de células de defensa al sitio de lesión. Este proceso inflamatorio generado tiene la misión de responder a la agresión evitando la invasión de gérmenes, la pérdida de sangre, la inmovilidad de la zona lesionada a través del dolor, que también da la sensación de magnitud del daño y crea las condiciones para iniciar un proceso de reparación. Los procesos de intensidad de respuesta inflamatoria, reparación y resolución del daño dependen de la presencia de los omega 3 EPA y DHA, en los últimos estadios de la inflamación aguda, a través de hormonas locales llamadas resolvinas y protectinas. El equilibrio entre la iniciación de la inflamación (producido por los omega 6) y el proceso de resolución en fase aguda (omega 3) determina la eficacia de la respuesta defensiva del organismo.

LA INFLAMACION CRONICA NUTRICIONAL.

El exceso de AG omega 6 y la carencia de omega 3 que se encuentra en los piensos, determina en el organismo de los animales de consumo, exagerados procesos inflamatorios en los tejidos susceptibles o expuestos a traumatismos como huesos, articulaciones, arterias coronarias y carótidas por ejemplo. Una de las patologías más frecuentes de los pollos de criaderos son las artritis y osteoporosis provocadas por el exceso de AA y una inflamación exagerada a nivel de los tejidos, en la cual el animal después de cierto tiempo de cría, algunos animales ya no pueden ponerse de pie, permaneciendo echados y con gran dificultad para caminar permaneciendo así hasta el momento de la faena. La carne o los productos de estos animales, a los que no escapa el cerdo y en menor medida el vacuno, provoca un estado inflamatorio permanente o crónico en los individuos que consumen regularmente estas carnes. Esta situación se ha agravado mucho más aún, por el consumo directo por el hombre de los aceites de semillas (maíz, girasol, soja, cacahuete, uva, etc.) y por el consumo de grasas industriales de este tipo o parcialmente hidrogenadas, que están ocultas en la mayor parte de los alimentos preparados o prontos para servir y que tienen además la particularidad de ser más baratas que el aceite de oliva el cual contiene bajos tenores de AG omega 6 (linoleico). El desbalance en AG esenciales, a favor de los omega 6, en la población humana, es casi una constante, hasta el punto de que en algunos tratados de nutrición recomiendan una relación de 5 a 10 veces de omega 6, por uno de omega 3, cuando debería ser como máximo 2 a 1. Las recomendaciones nutricionales internacionales deberían ser cuestionadas así como los equipos de expertos que frecuentemente se reúnen para su revisión, básicamente porque no han tenido ningún logro en la disminución de las tasas de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación. Ningún organismo oficial de salud en el mundo ha cuestionado los aceites de semilla altos en omega 6 para consumo humano, tampoco la alimentación concentrada desproporcionada en AG omega 6 de los animales de consumo y son muy pocos los que recomiendan el consumo de suplementos de omega 3, como mucho recomiendan consumir pescado y sin discriminar el tipo de pescado y muchas veces imponiendo miedos (mercurio) sobre su consumo, siendo mayor el perjuicio de no consumirlo.

RELACION ENTRE LA INFLAMACION Y LAS ENFERMEDADES CRONICAS (ECNT).

Las ECNT tienen una característica que les es común: han aparecido y se han incrementado notoriamente en el siglo XX. Haciendo una lista por orden de importancia o mortalidad tenemos: la enfermedad cardiovascular en todas sus manifestaciones, el cáncer de todo tipo, la diabetes II o resistencia a la insulina, las respiratorias como bronco espasmo, asma, rinitis, las enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide, lupus, esclerosis múltiple, etc. artrosis y muchas más. Otra característica es que si bien las organizaciones de salud en todo este tiempo han controlado el incremento de la mortalidad que se dio en la década del 70, no han podido disminuir todavía la creciente incidencia o las tasas de morbilidad de estas enfermedades, sencillamente porque en materia de prevención no se está haciendo lo correcto y en medicina se tratan mayormente los síntomas y no las causas de estas enfermedades. Se dice que las causas son desconocidas y esto no es totalmente cierto, los trabajos científicos que relacionan en desbalance en ácidos grasos esenciales con las enfermedades crónicas son muy abundantes y contundentes. El denominador común de todos estos padecimientos es un proceso inflamatorio crónico en el individuo, que puede ser silencioso (sub-clínico) o realmente manifiesto como es el caso de artrosis, artritis o asma, así como manifestaciones alérgicas atópicas frecuentes. La inflamación crónica a nivel fisiopatológico está relacionada con la hipertensión, la placa de ateroma, la supervivencia de células neoplásicas, la resistencia a la insulina, el hígado graso no alcohólico, dislipemias y enfermedades neurológicas como depresión, por citar algunas. Cada enfermedad ha sido explicada en infinidad de trabajos científicos particulares y de instituciones médicas o dedicadas a la salud, en los cuales se ha recomendado un cambio nutricional, específicamente en lo que tiene que ver con el balance de ácidos grasos esenciales omega 6 / omega 3. Gran parte del costo por mala salud se hubiera disminuido corrigiendo en el mundo la alimentación de los animales de consumo y evitando los aceites vegetales altos en el ácido graso linoleico. En un buen intento ha sido sustituido el aceite de girasol común con 70 % de ácido linoleico (omega 6), por el de girasol alto oleico (linoleico 10%) que no impacta tanto en el desbalance omega 6/omega 3. La misma acción de cambio debe hacerse también a nivel de las recomendaciones globales en materia de alimentación y con todos los ingredientes lipídicos de la alimentación, tanto animal como humana, para revertir este desastre en materia de salud a que nos ha conducido el desconocimiento y la negligencia de los actores. El impacto que provoca este desarreglo nutricional toca a todo nivel en las personas, en la familia, en las instituciones de salud, en los fondos públicos de salud y en la pérdida de oportunidades que tiene la sociedad, con el fallecimiento prematuro de personas que se encuentran en lo mejor de la edad productiva, daño que no puede repararse. El consumo de medicamentos a nivel poblacional nos indica este nivel de padecimiento y el propio padecimiento, hoy los medicamentos más consumidos son analgésicos anti-inflamatorios. La inflamación exagerada afecta el normal funcionamiento del organismo y se expresa por dolor frecuente y enfermedad crónica. Los medicamentos que siguen en orden de consumo son las drogas del colesterol, la presión sanguínea y la diabetes, todas enfermedades crónicas no transmisibles.

RECOMENDACIONES DEL AUTOR

Mientras ésta situación no cambie, haga algo usted mismo por su salud, elija en el mercado alimentos bajos en omega 6 (que no contengan aceites de semillas y evite en lo posible las carnes de animales confinados). Consuma frecuentemente pescado y mariscos o suplementos de omega 3 en base a aceite de pescado natural, sin concentrar y en lo posible obtenido en frío. Las grasas del pescado marino contienen cerca de un 30% de EPA y DHA con lo cual se convierte en la medicina natural para revertir estos procesos inflamatorios crónicos.

Dr. Alejandro Uval
Contacto: +34 682 686 375
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